Cuando la historia mira hacia el futuro: sostenibilidad en Hacienda El Novillero
En Hacienda El Novillero, la historia no solo está en sus muros, sus jardines o en los relatos que han pasado de generación en generación.
También está en la manera en que el territorio se ha aprendido a habitar, aprovechar y conservar. Hoy, una nueva etapa comienza con proyectos que buscan integrar energías renovables, manejo responsable del agua, conservación de los ecosistemas y aprovechamiento de los recursos propios, como parte de la evolución de una hacienda donde conviven la hotelería, la ganadería y la naturaleza.
Una nueva energía para el futuro Desde junio de 2026 se encuentra en construcción, dentro de terrenos de Hacienda El Novillero, el Parque de Energía Solar Semillas de Fusagasugá, un proyecto que contempla una capacidad inicial de 3 megavatios (MW).
Para su desarrollo, la Hacienda ha destinado en arrendamiento aproximadamente 4,9 hectáreas de su predio de 87 hectáreas, donde se instalará el parque solar. Una vez entre en operación, se estima que el proyecto pueda generar energía para ser entregada a la red pública.
Como referencia, su capacidad proyectada podría equivaler al consumo mensual promedio de aproximadamente 2.550 a 3.000 hogares, dependiendo de las condiciones de consumo y generación. El proyecto está previsto para entrar en funcionamiento al finalizar 2026 y contempla, además, una posible ampliación futura hasta alcanzar una capacidad de 8 MW. Para Hacienda El Novillero, la incorporación de las energías renovables representa una oportunidad para complementar sus actividades de hotelería y ganadería y avanzar hacia un modelo en el que la actividad productiva, el turismo y la sostenibilidad puedan convivir en un mismo territorio.
El agua: un recurso que se guarda para el futuro Mucho antes de hablar de nuevos proyectos de energía, Hacienda El Novillero ya había desarrollado sistemas para aprovechar uno de los recursos más importantes para sus actividades: el agua. Desde hace aproximadamente 20 años, la Hacienda cuenta con un reservorio con capacidad cercana a 6.300 m³.
El reservorio permite recoger principalmente agua lluvia y corrientes naturales y cumple un papel fundamental para las actividades de ganadería. A través de sistemas de riego por goteo, aprovechando la gravedad, y sistemas de aspersión mediante motobomba, el agua se utiliza para mantener las zonas de pastoreo y alimentación del ganado durante todo el año. El sistema se complementa con las corrientes naturales de agua presentes en el territorio y con la vegetación que rodea el reservorio. Entre ella se encuentra la guadua, que contribuye naturalmente a la captación y conducción del agua hacia esta zona. En el caso de la hotelería, el agua proveniente de estas fuentes complementa las necesidades de operación relacionadas con la piscina y la lavandería, dentro de los procesos establecidos para su manejo. Más que una infraestructura aislada, el reservorio hace parte de una manera de entender el territorio: guardar agua cuando está disponible para contar con ella cuando las condiciones climáticas son menos favorables.
35 hectáreas dedicadas a la conservación La relación de El Novillero con su entorno también se refleja en sus áreas de conservación.
De las 87 hectáreas que conforman el predio, 35 hectáreas están declaradas como reserva forestal.
En estas zonas se realizan periódicamente, junto con entidades locales de conservación y el municipio, jornadas de siembra de árboles destinadas a mantener y preservar estos espacios.
Así, la conservación no se limita a proteger un paisaje que los visitantes pueden disfrutar.
También significa mantener los ecosistemas que hacen posible la existencia de agua, vegetación y biodiversidad dentro de la Hacienda.
De la tierra a la mesa Otra parte de esta relación con el territorio ocurre, literalmente, en la mesa.
En Hacienda El Novillero se producen naranjas, limones y guanábanas, que son recolectados para ser utilizados en la cocina de la hotelería. La actividad ganadera también puede aportar parte de su producción de leche para la elaboración de quesos y cuajadas que posteriormente hacen parte de la propuesta gastronómica de la Hacienda. Son pequeños circuitos que conectan el campo con la experiencia del visitante y permiten que algunos de los productos que llegan a la mesa tengan su origen en el mismo territorio donde se disfrutan.
El sol también calienta la piscina La energía solar ya hace parte de la operación de la Hacienda a través de otro sistema: colectores solares térmicos para el calentamiento de la piscina. El agua circula desde la piscina hacia los colectores, donde recibe el calor del sol, y posteriormente regresa al sistema. Es una solución sencilla, pero significativa: aprovechar una fuente natural de energía disponible en el propio territorio para apoyar una de las experiencias que disfrutan los huéspedes. Una historia que sigue evolucionando La sostenibilidad en Hacienda El Novillero no se presenta como un punto de llegada, sino como un proceso. Hoy conviven en sus 87 hectáreas historia, naturaleza, ganadería, hotelería, conservación y nuevas tecnologías. Algunas iniciativas llevan años haciendo parte de la operación; otras, como el Parque de Energía Solar Semillas de Fusagasugá, representan nuevos pasos hacia el futuro. Porque conservar una hacienda histórica no significa únicamente preservar aquello que existió. También significa encontrar nuevas maneras de habitarla, aprovechar responsablemente sus recursos y asegurar que el territorio pueda seguir contando su historia durante muchos años más. Hacienda El Novillero. Una historia que continúa.